La trampa del desencanto: cómo la globalización alimenta los extremos políticos
En las últimas décadas, la globalización ha sido presentada como una promesa de progreso y prosperidad. Sin embargo, para millones de trabajadores poco cualificados en Europa, esa promesa se ha traducido en precariedad, desarraigo y una creciente sensación de abandono. Este caldo de cultivo ha sido fértil para el auge de los extremismos políticos, especialmente en sectores sociales que se sienten excluidos del relato triunfalista del libre mercado. El caso de Francia es paradigmático. En las elecciones europeas de 2024, el Reagrupamiento Nacional (RN) de Marine Le Pen obtuvo más del 31% de los votos, duplicando a su competidor más cercano. Este resultado no es un accidente, sino el reflejo de una transformación profunda: el RN ha dejado de ser un partido marginal para convertirse en la voz de una parte significativa de la clase trabajadora, especialmente en regiones desindustrializadas y rurales. La percepción de que los migrantes compiten por empleos y servicios públicos, su...